Fr. Rey de Castro with young professionalsP. Rey de Castro con jóvenes profesionales

Fr. Rey de Castro with young professionals

P. Rey de Castro con jóvenes profesionales

Agrupados and their families congregate on news of Fr. Rey de Castro’s deathAgrupados y amigos se congregan después de la muerte del P. Rey de Castro

Agrupados and their families congregate on news of Fr. Rey de Castro’s death

Agrupados y amigos se congregan después de la muerte del P. Rey de Castro

 

Fr. Felipe Rey de Castro

Felipe Rey de Castro, born November 8, 1889 in Brión, Spain, lost his father twelve days after birth. He was raised by his very devout Catholic mother, whose uncle was Pastor of the parish that served Brión and frequently welcomed “Felipito” (little Felipe) to the rectory on Thursday afternoons, Saturdays, Sundays, and school holidays.  Felipe’s mother had nine brothers and sisters, one of which became Abbess of a nearby Benedictine Monastery and who described Felipe as “always so loving, docile and given to piety from childhood, loved by all who knew him”; another sister also became a nun, and six of the other brothers and sisters fathered children for God. The Benedictine Sisters came to “sincerely love andvenerate him

Felipe was schooled at Jesuit institutions, joining and leading a Marian Sodality at a young age, being a“model of virtue and effort, and of duty performed”. After his ordination, during a visit to his hometown, he successfully mediated a dispute between landowners, bringing opposing sides together benefiting the local church and garnering the moniker of veritable “rey de la paz” (king of peace). 

At the age of 36 he was sent to serve at the “Escuela de Belén”, the Jesuit preparatory school in Havana, where he eventually founded the ACU, a university student apostolate designed to shape upstanding men into pillars of society through faith, intellectual and apostolic formation. Many of whom would become priests, others professionals and one prominent sodalist came to describe him as “the greatest apostle to live among Cubans”. 

In just under 23 years the ACU became a model Sodality for the world, tapped to provide the very first president of the World Federation of Marian Sodalities, José Ignacio Lasaga in 1954, and Ambrosio González del Valle as vice president, just two years after the death of Fr. Rey de Castro.


P. Felipe Rey de Castro, SJ

Felipe Rey de Castro nació el 8 de noviembre de 1989 en Brión, España, y perdió su padre doce días después de su nacimiento. Lo crió su muy devota y católica madre, cuyo tío era pastor de la parroquia donde se encontraba Brión y recibía a “Felipito” frecuentemente en la rectoría los jueves a la tarde, sábados, domingos y feriados. La madre de Felipe tenia nueve hermanos y hermanas, una de las cuales llegó a ser abadesa del cercano Monasterio de las Madres Benedictinas, la cual describió a Felipe como “siempre tan cariñoso, dócil e inclinado a la piedad desde su niñez, que era generalmente querido de cuantos le trataban”; otra hermana también fue monja, y seis de los otros hermanos y hermanas tuvieron descendencia para Dios. Las Madres Benedictinas lo “adoraban y veneraban

Felipe recibió su enseñanza en escuelas jesuitas, donde desde joven se unió y luego dirigió a una congregación mariana, siendo “modelo de virtud y aplicación y de cumplimiento de su deber”.Después de su ordenación, durante una visita a su pueblo natal, medió una disputa entre la iglesia local y propietarios de terrenos lindantes, reconciliando los lados opuestos y cosechando el titulo de “verdadero rey de la paz”. 

Con 36 años de edad fue asignado a la “Escuela de Belén” en La Habana, donde eventualmente fundó la ACU, un apostolado universitario masculino con el propósito de formar pilares de la sociedad por medio de formación en la fe, intellectual y apostólica. Congregantes, muchos de los cuales desempeñarían vocaciones sacerdotales, lo llamaron “el apostol más grande que vivió entre cubanos”.

En sólo 25 años la ACU se reconoció como Congregación modelo y aportó el primer presidente a la Federación Mundial de Congregaciones Marianas, José Ignacio Lasaga, en 1954, y Ambrosio González del Valle como vice president,dos años después de la muerte del P. Rey de Castro.